2 julio 2020

La Sociedad

Agencia de noticas

Bolivia, fuego cruzado entre el COVID-19 y la guerra sucia

Bolivia recibió un sistema (de salud) totalmente descuidado y abandonado pero que se está dando los primeros pasos para reconstruirlo con “equipamiento, laboratorios e insumos para enfrentar la más grande crisis sanitaria en toda la historia”

Bolivia es uno de los países cuya respuesta gubernamental temprana al brote del COVID – 19 logró reducir el impacto de esta enfermedad que podría haber sido desastrosa, en una nación en la que la pobreza extrema tiene un índice de más del 20 %.

Es de saber que en relación a los países que lo rodean, Chile, Perú, Ecuador, Argentina y Brasil, Bolivia ha sabido cerrar sus puertas al coronavirus de manera efectiva, aún a fuerza de sacrificar la economía malograda de un país que sufrió una elección presidencial fallida en octubre pasado.

El pasado 21 de abril, el Ministro de la Presidencia, Yerko Nuñez, expresó que “Bolivia recibió un sistema (de salud) totalmente descuidado y abandonado” pero que se está dando los primeros pasos para reconstruirlo con “equipamiento, laboratorios e insumos para enfrentar la más grande crisis sanitaria de toda nuestra historia”.

Y es que, a meses de haber sido posesionada como presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, se ha visto enfrentada a un fuego cruzado entre un discurso político que cuestiona su legitimidad, y un brote pandémico cuyas inciertas consecuencias pueden llevar a un desastre sanitario de niveles colosales.

Sin embargo, la respuesta ha sido clara y firme, a diferencia de otros países de la región. Las políticas de Añez no fueron afectadas por la guerra sucia en redes sociales, más al contrario se logró una gestión efectiva para la lucha contra la pandemia; prueba de ello es que actualmente Bolivia, junto con Paraguay son los países de mejor gestión de lucha contra esta enfermedad.

 “Tenemos una ataque constante y sistemático en redes sociales, y eso es netamente político, la única propuesta que tienen los candidatos es la calumnia y el insulto, en un contexto en el que más bien debiéramos estar unidos como bolivianos”, dijo Núñez.

Actualmente, el gobierno de Jeanine Añez se enfrenta a una serie de protestas sociales en el departamento valluno de Cochabamba, al centro del país, y uno de los bastiones más representativos del Movimiento al Socialismo (M.A.S) de Evo Morales. Las protestas de claro tinte político afín al MAS exigen el desconfinamiento inmediato para volver a las actividades cotidianas. Quienes sufrieron las consecuencias de esta protesta fueron los médicos y enfermeras de la zona que fueron agredidos físicamente.

La Presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, acompañada por algunos de los miembros de su gabinete en el Palacio de Gobierno boliviano. Foto.-ABI